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PSOE y PAR, solos y enrocados en su propuesta para 2011

26/11/2010

En el actual contexto de crisis, el Gobierno de Marcelino Iglesias y José Ángel Biel debería haber presentado un proyecto de presupuestos para 2011 con un esfuerzo en inversiones públicas para dinaminar la actividad económica y la creación de empleo, pero han decidido otro camino. Y en el Pleno de las Cortes del jueves 25, el consejero de Economía, Alberto Larraz, tendría que haber explicado y justificado adecuadamente sus opciones. Pero no lo ha hecho, y lo malo es que tampoco abre las puertas a la esperanza para nuestra juventud.

PSOE y PAR dicen que se mantiene la apuesta por políticas sociales, que suben globalmente… y resulta que recortan en casi 170 millones de euros las partidas para educación, sanidad y servicios sociales. Y todo está escrito, de manera que eso debería llevarnos poco tiempo de discusión. No son unos presupuestos sociales ni socialistas.

PSOE y el PAR prevén que Aragón alcance un 14,4% de tasa de paro en media anual en 2011, y aún así no fueron capaces de aclarar qué medidas y qué ejes estratégicos van a desarrollar a corto y medio plazo, excesivamente enrocados como están en considerar que el suyo es el único presupuesto posible. 

A los grupos de la oposición nos corresponde estudiar el presupuesto y, dentro de unos días, presentar enmiendas al texto que ha sido aprobado hoy con los votos excusivos del PSOE y del PAR. Pero al Gobierno le corresponde fundamentar su posición, y no quedarse en las meras palabras, pero si además si, además, la diferencia entre lo que se dice y se ve es notable, el panorama acaba resultando insostenible. Y eso es lo que ha sucedido.

Desde el primer momento, el Gobierno ha basado el recorte global (y parcial) del presupuesto en una supuesta “austeridad” y en un supuesto “rigor“, como si durante estos años austeridad y rigor hubieran sido dos rasgos de sus políticas, cuando no ha sido así, en absoluto (aún recuerdo los ágapes de la presentación de Gran Scala…).

Nos piden a todo el mundo que entendamos que en el contexto actual todo el mundo se tiene que apretar el cinturón, pero el primero que debería dar ejemplo es el propio Gobierno. ¿Y cómo puede dar ejemplo de rigor y austeridad un gobierno que, en pleno periodo de crisis, modifica el presupuesto para lograr 5 millones de euros con los que sufragar parte de una campaña de publicidad institucional de más de 16 millones? No parece fácil, porque no da muy buena imagen pedirle a todo el mundo que entienda que hay que reducir partidas y al mismo tiempo gastar una millonada en autobombo.

 ¿Y qué ejemplo de rigor o de autoridad da un Gobierno que saca a concurso una obra -la nueva Escuela de Arte de Zaragoza– por 12 millones y pico, la resuelve por 7 millones más, y acaba pagando 25, es decir, más de 2.000 millones de pesetas por encima de lo previsto?

¿Es rigor y austeridad destinar casi 5 millones de euros para pagar a un equipo de arquitectos un proyecto (el del Espacio Goya) sin tener claro qué van a hacer… y para luego aparcarlo?

¿Y es rigor y austeridad permitir el desfase de otras obras como el Museo Pablo Serrano? ¿Y todo lo que llevan invertido en el Teatro Fleta? ¿Y lo que se invirtió en el Centro Aragonés del Deporte?… etc. Pues eso.

Y hay otras cuestiones. Hace apenas año, el consejero Larraz (y el propio presidente Marcelino Iglesias) insistía una y otra vez en la conveniencia de las inversiones productivas, como uno de los pilares esenciales para el nuevo modelo económico. Pero ahora ese modelo está en la nevera y se han abandonado las inversiones que generan empleo y actividad económica.

No sólo el Estado nos ha recortado un 45% las inversiones en Aragón (después de dos años seguidos de recortes que no se han atrevido a aplicar a otras comunidades autónomas), sino que aquí caen las inversiones en carreteras y ferrocarriles, en medio ambiente, en estructuras agrarias y desarrollo rural, en obras hidraúlicas…

Hablan mucho de formación, pero han recortado incomprensiblemente las partidas para formación. Han rebajado todos los programas de política económica (turismo, I+D+i, agricultura, desarrollo…). Ninguna mención a ejes estratégicos para impulsar nuestro tejido industrial, pese al goteo de cierres de empresas, expedientes de regulación (en el mejor de los casos) y de extinción, deslocalizaciones, etc.(Pelbor, HP, Near Technologies, Saint-Gobain, Luna, Lear, Pipelife, Total Shoes…).

En resumen, no tienen argumentos suficientes para convencer a nadie de que este presupuesto sea adecuado para hacer frente a la crisis, recuperar la economía aragonesa y generar empleo. Están obsesionados con recortar partidas para reducir el déficit público y sólo se les ocurre reducir gasto social e inversiones productivas, pero no cuentan con un plan adaptado a la realidad aragonesa actual.

¡Vaya presupuesto de despedida nos deja Marcelino Iglesias! Siguiendo la receta Zapatero: que el coste de la crisis lo paguen l@s trabajador@s (que ven recortar sus salarios), l@s emprendedor@s (que tendrán menos ayudas y menos contratos con la administración), y l@s usuari@s de los servicios públicos (que continúan recortándose). Es decir, los de siempre, y desde CHA consideramos que el Gobierno de Aragón ha tomado la senda equivocada y no tiene intención de mirar a su alrededor ni de escuchar a nadie.

 

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