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La técnica marceliniana del avestruz o sobrevive como puedas

06/01/2010

Marcelino Iglesias no varía sus registros: optimismo como estrategia… para pintar el presente y el futuro de colores que le sienten bien a su gobierno, y, sobre todo, para salvar el tipo como sea, como si ni él ni su Gobierno tuvieran nada que ver con lo que se está viviendo en Aragón.

En CHA comprendimos rápidamente que, como despedida al 2009, el 31 de diciembre Iglesias volvió a hablar largo y tendido de la Opel para no hablar de otras cosas: se calló deliberadamente los fallos y carencias de su gobierno para afrontar la crisis, la destrucción de empleo, los escándalos de corrupción política y los constantes agravios que sufre Aragón por parte del Gobierno de Rodríguez Zapatero.

La revisión del año 2009 con la que nos felicitó a todos los aragoneses y aragonesas el nuevo año fue más propio de un presidente huidizo que de un presidente realmente comprometido con su país. Mal lo debió de ver cuando sus asesores optaron por insistir en temas que daban por zanjados y bien zanjados en el discurso presidencial del año anterior, como es el caso de la Opel.

Iglesias volvió a utilizar una parte considerable de su intervención para recordar a las más de 15.000 personas afectadas directa o indirectamente por la salud de la planta de Figueruelas… siendo que en diciembre de 2008 ya les había dedicado la mitad parte del discurso para anunciar que el aval concedido por el Gobierno de Aragón había resuelto todos los problemas de incertidumbre… Vale que tardara en enterarse de la crisis (esto es como lo de aceptar pulpo por animal de compañía, pero bueno) pero, ¿tampoco sabían nada sus asesores de lo que sucedía en la Opel?

Marcelino Iglesias se calló la incapacidad de su gobierno para cumplir compromisos y para afrontar una cruda realidad social. Hay comarcas aragonesas que llevan años deprimidas sin solución aparente, el paro ha crecido en Aragón por por encima de la media estatal, muchas familias lo están pasando francamente mal y ha crecido el número de personas en riesgo de exclusión social, las pequeñas y medianas empresas tienen un serio problema de liquidez… Pero el Gobierno de Iglesias no ha visto la necesidad de adaptar el AESPA ni de realizar cambios sustanciales en nuestro sistema económico y productivo… Silencio total.

Marcelino Iglesias no dijo ni mu tampoco de los escándalos de corrupción política que estamos viviendo en Aragón, y no mencionó ni el caso de La Muela ni el de Asael. Nada. Dinero público desaparecido o utilizado para fines privados, cargos públicos imputados en graves delitos que siguen ocupando sus puestos (los puestos desde los que, supuestamente, cometieron dichos delitos)… y el presidente del Gobierno de Aragón (y sus asesores) consideró que no había que decir ni una palabra para dignificar la actividad política, para proteger ¿qué y a quién? Al equipo PSOE-PAR les ha ido muy bien la estrategia de tapar con un pesado silencio estas vergüenzas, y a la espera de las resoluciones judiciales oportunas, aquí paz y después gloria. ¡Esto sí que es una vergüenza!

Pero es que tampoco hubo ni una sola mención a los múltiples agravios que está sufriendo Aragón respecto de otras comunidades autónomas. Iglesias se calló como un muerto y no se refirió al peor trato que estamos recibiendo en los Presupuestos Generales del Estado, al nuevo sistema de financiación autonómica que beneficia a otras comunidades, o los problemas que está teniendo en la negociación de la deuda.

El recuerdo del fracaso de la IV Conferencia de Presidentes aún sigue fresco, pero si fue fracaso para alguien, lo fue para Aragón, una vez más, a las puertas de una presidencia española de la UE de cuya agenda sacaron a Aragón por la fuerza y por la dejadez de nuestro gobierno PSOE-PAR. Ni Canfranc ni Travesía Central del Pirineo, ni nada de nada. Ni una palabra sobre el menosprecio con el que se nos trata.

Pretenden que nos quedemos tan campantes cuando nos niegan desde compensaciones por las “servidumbres militares” a bonos para el AVE, nos quitan trenes convencionales o nos aumentan los precios de los billetes. ¿Qué menos que Marcelino Iglesias hubiera comprometido el trabajo de su gobierno para incrementar el débil peso que tiene Aragón en el conjunto del Estado? ¿O es que a otras comunidades, como Cataluña, no le llegan transferencias para su red de cercanías?  ¿Por qué no le llega nada a Aragón para vertebrar su territorio en condiciones?

Pues eso. Iglesias, hombre sumiso con sus superiores, optó una vez más por brindar como si viniera de otra galaxia o, mejor aún, como si quienes vivimos aquí fuéramos tontos. Lo único cierto es que él mismo y su gobierno se dejan arrastrar por los acontecimientos, sin liderzgo, sin ideas novedosas y sin entusiasmo para afrontar un tiempo de cambio que se les hace muy pero que muy cuesta arriba.

Su optimismo le vendrá bien a él, a sus asesores y a su gobierno, pero mientras haya familias que lo pasen mal  y no se genere empleo de calidad, no hay optimismo que valga.

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