Gracias a una iniciativa de CHA en el Ayuntamiento de Zaragoza, que fue aprobada ayer viernes por unanimidad, se acordó derogar el Reglamento del cementerio de Torrero, que databa de 1938, y redactar otro, acorde con el principio de aconfesionalidad de las instituciones del Estado y el principio de igualdad en derechos, obligaciones y oportunidades presentes en la Declaración de los Derechos Humanos, la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Aragón.
Ayer fue una jornada histórica en la ciudad de Zaragoza, como se señalaba desde el Movimiento hacia un Estado Laico (MHUEL) que preside Antonio Aramayona, asociación amiga de CHA en la búsqueda de un Estado laico, y de una sociedad institucionalmente laica.
Juan Martín, portavoz del Grupo Municipal y Secretario General de CHA, aprovechó además para intentar poner cordura y coherencia en el asunto, y solicitó la retirada del crucifijo de que preside la mesa de la Sala de Plenos del Ayuntamiento, pero está claro que Juan Alberto Belloch pasa de Constitución española y de lo que haga falta porque lleva este tema como una cruzada personal (anacrónica y obsesiva, a todas luces).
La verdad es que, con varias semanas ya de distancia, aún paso vergüenza ajena cuando recuerdo lo que a mi modo de ver fue una auténtica falta de respeto del alcalde Belloch, que permitió que todos los homenajeados en el Pleno de entrega de las Medallas de la Ciudad el pasado sábado 3 de octubre, en el inicio de las Fiestas del Pilar, tuvieran que agradecer al Ayuntamiento de Zaragoza dichas distinciones junto al crucifijo, como en tiempos de Franco.
La imagen y las fotos no tenían desperdicio ante semejante mezcla inconveniente de un símbolo religioso -que jamás debería presidir una sesión institucional- con la irreverencia, la frescura y el significado de Violadores del Verso, con el ingenio libre e inteligente de José Luis Cano, o con el elevado sentido de la cultura y de la vida que manifestó Jorge Gay en su excelente discurso.
Fue un detalle de mal gusto por el que no tenían que haber hecho pasar a los homenajeados y, ante reacciones como las que tiene con estos temas, yo me pregunto si Belloch es de este tiempo o de otro anterior.
Por cierto, el Grupo Municipal de CHA en el Ayuntamiento de Huesca, ha denunciado también la confusión entre el poder civil y el religioso en los actos en los que participa la corporación municipal y se han comprometido a hacer todo lo posible para que la iglesia católica “tenga el papel que le corresponde en una sociedad civil laica”. La libertad de culto es un derecho fundamental y por tanto, “ninguna administración puede tomar partido por una confesión en concreto como hace el equipo de gobierno de dicho Ayuntamiento”.







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