Hoy me he visto en la obligación de felicitar públicamente a la consejera Eva Almunia por ser capaz de incumplir todos sus grandes y pequeños compromisos culturales para esta legislatura y, sin embargo, salir airosa, como si nada. Aquí paz y después gloria. Es difícil conseguir algo así, y como era el último pleno de la legislatura, no he querido dejar escapar la ocasión de decírselo.
He repasado en dos interpelaciones, con dos turnos de intervención en cada una, la mayor parte de los proyectos y promesas que la consejera y su equipo han ido anunciando a lo largo de estos 4 años y que, o bien nunca han visto la luz, o no han estado listos, ni lo estarán, para cuando dijeron. ¡Casi me ha faltado tiempo! Ni ley de bibliotecas, ni ley de lenguas, ni plan de infraestructuras culturales, ni web operativa de patrimonio cultural, ni Teatro Fleta, (más…)





